Mark Fisher
No, no soy tolerante. No, no quiero “debatir” o “entrar en diálogo con” demócratas liberales, PoMoSofistas, opiniólogos, carnalistas, hedonistas, mencheviques, individualistas… No, no te respeto, ni solicito tal res…
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No, no soy tolerante. No, no quiero “debatir” o “entrar en diálogo con” demócratas liberales, PoMoSofistas, opiniólogos, carnalistas, hedonistas, mencheviques, individualistas… No, no te respeto, ni solicito tal res…
Mark Fisher: defender la tolerancia, el debate y el respeto como valores universales es ya una posición política de clase. El "diálogo" con los defensores de la explotación laboral no es neutralidad: es un privilegio ideológico que solo quienes no sufren la explotación pueden sostener.
El estrés y la ansiedad crónicos no son efectos secundarios de una vida exigente: son la condición estructural de la existencia bajo el capitalismo tardío. La autorrealización individual es la respuesta de mínimos que deja intacta esa condición.
Solzhenitsyn: "Sabemos que nos mienten, ellos saben que mienten, ellos saben que sabemos que nos mienten. Sabemos que ellos saben que sabemos que nos mienten. Y sin embargo, siguen mintiendo."
El capital cultural no se adquiere: te secuestra. A diferencia del económico, no basta con tenerlo —hay que performarlo en cada gesto, palabra, deseo y cuerpo. Por eso destruye la identidad de clase más radicalmente que la riqueza.
Reducir el antirracismo a un acto de empatía despolitiza la lucha: implica que el racismo es solo falta de sensibilidad individual, cuando en realidad opera como estructura sistémica.
Sabemos que nos mienten, ellos saben que mienten, ellos saben que sabemos que nos mienten. Sabemos que ellos saben que sabemos que nos mienten. Y sin embargo, siguen mintiendo.
La clase media opera como un exorcismo de la lucha de clases: convierte el resentimiento en falla personal (si “eres vivo”, sales), y vuelve borrosos a los ricos.